Sé que no es fácil para los deportistas ver cómo los elegidos participan de forma activa en el juego para conseguir lo que sea, un éxito o un fracaso, mientras ellos tienen asignado el papel de meros animadores.
No es fácil para las personas que rodean a esos deportistas ver cómo sus amigos, hijos, hermanos, etc., ocupan un lugar secundario en la función.
Seguro que no es fácil para los entrenadores y equipos técnicos decidir quiénes van a ser los protagonistas y quiénes van a ayudar desde el banquillo sin que éstos se sientan contrariados, minusvalorados o decepcionados. Sin que se sientan perdedores.

Pero, ¿son perdedores “este humilde speaker que está con vosotros de corazón; o el que persigue a los famosos, se mata por un pin, le canta la boca; o la pantera de Hospitalet, el genio, el carácter?

Todos estamos de acuerdo que no son perdedores sino todo lo contrario: son campeones del mundo. Hay muchas razones para que todo el mundo -empezando por ellos mismos- los considere triunfadores a pesar de no haber jugado ni un segundo en siete partidos. Vamos a repasar algunas -solo algunas- de ellas:
En primer lugar, hay centenares, miles de niños y jóvenes que sueñan con la inalcanzable posibilidad de ser reservas como ellos.
En segundo lugar, sus veinte compañeros los consideran piezas clave en el equipo y todos tienen claro que sus puestos son intercambiables. Todos están preparados para hacer el papel que se les encomiende en cualquier momento.
En tercer lugar, van a conseguir la misma recompensa que sus privilegiados compañeros.
Sin embargo, hay algo m
ás importante. Tienen la suerte de contar con la ayuda magistral de un grupo de personas, dirigidas por un sabio, que han conseguido hacer posible lo que no era fácil pero tampoco imposible; que han sabido convencer a todos de la importancia de todos; que han sabido tratar a todos y cada uno exactamente de la manera que cada uno ha necesitado en cada momento; que han dedicado a cada uno todo el tiempo que ha necesitado. En definitiva, que han sabido convencer, hacerse respetar, hacerse querer, hacerse admirar, ilusionar, crear equipoSer reserva es algo importante, muy importante y, por ello, debe ser muy bien trabajado. Nunca debe ser un capricho…de nadie…contra nadie…por nada…para nada.
Nicolás López